We Used To Wait

*

I used to write
I used to write letters
I used to sign my name
I used to sleep at night
Before the flashing lights settled deep in my brain
But by the time we met
By the time we met
The times had already changed

So I never wrote a letter
I never took my true heart
I never wrote it down
So when the lights cut out
I was lost standing in the wilderness downtown

Now our lives are changing fast
Hope that something pure can last

It seems strange
How we used to wait for letters to arrive
But what’s stranger still
Is how something so small can keep you alive
We used to wait
We used to waste hours just walkin’ around
We used to wait
All those wasted lives in the wilderness downtown

We used to wait
Sometimes it never came (we used to wait)
Still moving through the pain

I’m gonna write a letter to my true love
I’m gonna sign my name
Like a patient on a table
I wanna walk again
Gonna move through the pain

*

Me gusta mucho la letra de esta canción. Es verdad, cómo solían esperar las personas a que llegaran las cartas, también para enviarlas… Su significado, algo tan pequeño, tan aparentemente sin valor, podía salvarte la vida, significar esperanza. Antes, la gente sólo podía expresarse así, para que fuera de manera personal y privada; escribir una carta. Aunque creo que había una tendencia mucho mayor a escribir cartas de amor, qué revuelo causaba el que se leyeran las cartas de alguien más.

Y es que todos sabemos que la tecnología lo ha cambiado todo, sobre todo nuestra manera de comunicarnos, no sólo el medio sino también el contenido; lo que decimos, el cómo y el por qué… “By the time we met, the times had already changed, so I never wrote a letter, I never took my true heart, I never wrote it down“. Es cierto, el ejercicio de escribir una carta dejó de ser relevante, se ha visto reducido a teclas y un espacio intangible, que podemos ver más no tocar, impersonal, distante… Pero no por ello menos importante. Pues ahora es mucho más rápido. Creo que quisiera escribir de ello como algo transversal, sobre la inmediatez.

El hecho de escribir, enviar y recibir cartas era una cosa importante, la que quiero abordar aquí es, precisamente, la de la espera, el hecho en sí mismo de que “solíamos esperar”, un inherente ejercicio de voluntad. Todo el ritual de una carta tenía un elemento muy importante: que el tiempo se hacía relativo a través de la espera. Aquí podemos recordar aquella importante premisa que descubrió Albert Einstein sobre el tiempo y los espacios relativos, el hecho de que el tiempo transcurre de manera diferente para observadores distintos. De hecho, en el prólogo de la Teoría de la Relatividad, Einstein exige no poca paciencia y voluntad por parte del lector. Algo así es lo que supone el hecho de esperar. El tiempo, por supuesto, sigue siendo relativo, lo que cambió, debido a la tecnología y al avance del tiempo, es la espera.

Ahora enviamos y recibimos correos con una rapidez récord, y por supuesto, esperamos que el resto de las cosas transcurran así, con una rapidez récord; hemos dejamos de esperar, hemos dejado de aprender a esperar, me atrevo a decir que muchos de nosotros no sabemos esperar…

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